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Parrillada de Verduras con/sin Aceite de Tomates Secos

Hace unos días escuché a alguien decir: «Anoche comencé la dieta y la he dejado esta mañana con los churros». Eso me pasa a mí. Me paso la vida a dieta y  llevo siempre 5 kg al retortero, que si ahora los dejo, que si ahora los cojo… un sinvivir. Me queda el consuelo de que de no ser así, sería mucho peor.

El caso es que cuando hago dieta -salvo que coma fuera de casa-, me organizo muy bien y no me aburren las comidas. Huyo de los platos sosos o mal presentados y con el tiempo he comprobado que se puede hacer dieta sin desmarcarse de los demás.

El plato de hoy es un ejemplo. Una parrillada de verduras que pueden tomarse perfectamente sin aliñar y está la mar de rica.
Un plato muy versátil que puede tomarse frío o caliente, como plato individual, como guarnición de carnes o pescados o como plato central para compartir. Lo podemos hacer con muchas verduras diferentes pero como a mi me gustan todas, elijo las que quedan más bonitas por la combinación de sus colores. Esa es la verdad.

Es una forma muy atractiva de comer verduras, incluso para quienes no les gustan y, además no engorda.

Requiere algo de tiempo porque a las verduras a la plancha les cuesta hacerse lo suyo, pero en cuanto a su elaboración, no tiene ninguna dificultad, es sencillísimo de hacer.
Necesitamos una plancha grande o, en su defecto, una sartén grande, antiadherente. Yo utilizo una de esas eléctricas, rectangular; es muy útil, porque la enchufas en cualquier sitio y tienes despejada la vitro, es fácil de limpiar y sirve igualmente para carnes y pescados.

INGREDIENTES

  • 1 Pimiento rojo grande
  • 1 Calabacín
  • Un puñado de champiñones

ELABORACIÓN

Lavamos y secamos las piezas de hortalizas. El pimiento en trozos cuadrados, la berenjena y el calabacín, en rodajas y el champiñón en láminas gruesas.
Hacemos en la plancha por separado con la base de la sartén o plancha previamente engrasada con aceite de oliva a fuego medio, vuelta y vuelta. 
Colocamos en una fuente grande por grupos y aliñamos con aceite de tomates secos.

ACEITE DE TOMATES SECOS

En un recipiente, ponemos los tomates secos -o deshidratados-, sumergidos en agua caliente hasta que al tocarlos están blanditos. Una vez hidratados, los ponemos en una botella o biberón, añadimos un par de dientes de ajo pelados y llenamos con aceite de oliva. Dejamos reposar unos días y utilizamos normalmente para aliñar cualquier plato. 

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