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Nueva Etapa

El Campechano

Fue a mi padre a quien escuché por primera vez decir que se consideraba juancarlista; no sé quien acuñó ese término que servía para aclarar que uno podía ser más o menos monárquico pero si muy fan del rey Juan Carlos, supongo que lo escucharía en la radio por cuenta de Luis del Olmo de quien era ferviente seguidor.

Así que, yo, que también pertenecía a esa generación que no había conocido otro sistema de gobierno que no fuera la dictadura de Franco, decidí que también era juancarlista. En una época que siempre recuerdo en blanco y negro, esa familia real tan estilosa, tan colorida, con esos hijos tan guapos y tan rubios con su aspecto principesco, me  hacían sentir tan orgullosa… 

Desde muy joven siempre he utilizado un bolígrafo verde para escribir, podía parecer un capricho o una manía,  pero el mensaje oculto era que las siglas del color significaban “viva el rey de España”. Ni más ni menos.

No importaba el coste que tuviéramos que pagar entre todos los españoles,  porque nuestra familia real nos colocaba a la altura de Inglaterra, Dinamarca, Holanda y otro países europeos con sus viejas y relucientes monarquías y en ese escenario podíamos presumir de que nosotros también teníamos reyes y príncipes, con sus joyas, sus coronas, sus portadas en las revistas y su Toisón de oro ”¡Ya quisieran los americanos”, decían algunos!

Coge buena fama y échate a dormir. Éste podría ser el resúmen de todo lo que pasó después y que recientemente hemos conocido la mayoría de los españoles, no tanto los medios de comunicación o los periodistas de las últimas décadas, que reconocen ahora haber mantenido un pacto de silencio frente al rey y que por eso y por miedo ocultaron la doble vida que llevaba el buen señor.

Comisionista, infiel, desleal, amante de grandes cacerías, con cuentas millonarias en paraísos fiscales, defraudador…  En definitiva, un delincuente que ha traicionaba a su país mientras a los ciudadanos nos hacía gracia tener un rey tan majo y tan campechano.

Y una amante (entre otras muchas), una tal Corinna,  princesa de segunda, a quien habría beneficiado con ingentes cantidades de dinero durante su largo romance y que ahora intenta llevar a cabo un ajuste de cuentas por el despecho de no haber sido reina de España como le fue prometido. Espero que mi padre no levante la cabeza, yo ya me pasé al boli rojo.

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